CHUS PATO. LA VOZ ERA PÁNICO


anselm kiefer



La voz era pánico
y deseaba, insistía, tener hábito(s) en el poema
………………

pero no todo puede ser transportado (no la voz, desde luego)

sí el espíritu que invade al bardo, entre los brezos yertos

y porque llueve, los habitantes del poema han de abrir sus paraguas // sacan lo que llevan dentro y le buscan acomodo afuera

[sólo porque tú depositas la mirada sobre el texto, puedo empezar con las soluciones]

esto es lo que consigue Caballero Amable, hacer que seres alienados se presenten ante el mundo, y muy a su pesar, como personas libres

pero sólo la voz empasta las tres historias
la voz que la escritura no cobija

así pues, un poeta es un ser anciano.

Más que entrar el mundo dentro del poema
verter la escritura. Como una lava leve y transparente, muselina

tanto cielo
tanta primavera

ya ves, esto es un acto político: torcer la voluntad a quienes obedecen

pero falta el contexto.

¡Y qué decir de los soportes!, cuando ya el papel no aguanta y sólo se concibe una pared y la proyección de letras digitales (seguramente en un museo o en los paneles de la autopista) o esas mismas frases que envuelven como cintas luminosas los cuerpos de los viandantes que dialogan sobre el vuelo de las aves o los bucles de milanos que se mimetizan con los árboles cuando extienden sus alas como un nido

la teoría es esa violencia ética de lo intangible

y está el problema del yo, ¿cuántos?, y de las situaciones

prefiero mi pánico a entrar en librerías, excluyéndote a ti, que me abandonas en cualquier lugar, sin dinero, o dentro del coche sin freno de mano. Visitamos una ciudad para recordar los edificios de las ciudades

los sueños no son teoría, y ahora tenemos que quedarnos aquí porque tú no quieres despertar, en este palacete de urbanización privada, con muchos otros y otras de nuestra condición; esta noche nuestros asesinos están borrachos o encerrados en el váter

de una vez por todas nada hermético, ni críptico (que nosotros nunca escribimos) y ponlo ya en órbita, con todos nuestros espléndidos matorrales y carquesias
Y fíjate como se torna dulce la verdad, cuando descalza te mantienes ¿ingrávida? en la placenta de los alisos



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las sinopsis vuelven, la inquietante floración de abril.

                                                                    — * —

Lo que importa no es lo que pude sentir sino la existencia real de la casa y que en ella habitan los sueños; la mayoría son capítulos, tramos de novelas: algún asesinato de resolución difícil, los disparos del vicecónsul en Lahore, los volcanes de Lowry… se desarrollan como fenómenos atmosféricos, envolventes, y pese a su pertenencia a la literatura no emiten sonidos, más bien epifanías lumínicas de pigmentación pura como las instalaciones de Anis Kapur

cuando llegué esperaba encontrar a mis hermanas y hermanos de salud. No, la casa no está deshabitada, entre nosotros todo fue un vendaval de sangre y tótem

hay otras perspectivas, desde luego

*
Si en el edificio no voy a encontrar nunca a los hermanos y hermanas de influencia, si puedo entrar y salir, vivir su desolación antártica, si conozco sus sueños, ¿qué paso es el siguiente?

si tengo acceso a lo generado cuando la construcción cierra sus párpados, ¿soy yo esta casa?

pero cuando yo reconocía los sueños estaba en las inmediaciones, en los arrabales

indago y expongo la dirección clandestina del mapa

de jovencita acompañé repetidamente a un hombre a las películas de Sam Pekinpah. Yo detestaba esas películas

la dirección clandestina viene a ser el gozo de los verdugos

de la unión conyugal por ejemplo

claro que el poema no va a manifestar la actividad oculta de sus células

que estallan en los cielos como una aurora boreal

o la fisión de un átomo

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anselm kiefer




Pese a lo dicho, el cielo nocturno continúa inquietándome

si substituyo las figuras astrales que mediante líneas imaginarias trazo para orientarme por las pinturas de las cavernas, y los animales de las cavernas por el presente / proyecto en incesante transformación la cópula de los antepasad*s, de tal manera que los sueños serían el Hades y toda iniciación nocturna un viaje chamánico

lo que estalla es el animal, su pérdida es el lenguaje
rompe en lo celeste y en la nada, en los ojos, cuando los ojos ven dentro de los ojos
estalla en el verdor

de la caverna al cielo, del cielo a la caverna, de la caverna al vientre

le llamamos primavera

***

quien duerme torna al edén y a la sombra, contempla su desmembración, el excremento que unge a la palabra. (astro)

lo mismo que la madre, presuponiéndole a la bebé comprensión, le habla, así se nos dirige el poema

de vientre en vientre, en todos y cada uno de las antepasadas, cuando sólo conocía el ritmo del corazón y el pulmón no había sido desgarrado por el aire

mucho antes de que nacieses, es  tu cielo de diamantes

escribo

****
cuando soñamos, los parajes en trepidante y súbita transformación son siempre primavera e invierno. Perséfone secciona el Hades

evocar el jardín, la luminosidad en la plenitud del invierno/ no sólo Eurídice, sino los genitales que se ajustan, la pareja cercada por la especie, brutalmente ajena al logos

todas las noches, cuando el lenguaje cierra los ojos, desciende a los ínferos. Allí, junto a un río de corriente mansa, en un bosque, el cuerpo de Orfeo es desmembrado por el éxtasis

la pantalla sobre la que nos proyectamos es inconclusa como las aguas; dentro del tambor viven los animales, los antepasados que se aparean y sueñan en la primavera y todas las noches la voz que fascinados aprendemos de la madre es desmenuzada por la embriaguez de la cópula

soy Eurídice y Orfeo que señalan el norte, la polarización, los astros. Ellos disgregan lo social, la lengua materna, juegan en un jardín, copulan

*
ayer, un alga verde y densa en la corriente era cobra, drákar, un rizo de animalidad, Medusa, Orfeo, Eurídice

— * —
 
anselm kiefer


Este recorrido comienza con una carta que nunca llegué a escribir. Mi sombra aguardaba que desde la piedra algún faraón se encarnase y confiaba encontrar entendimiento para un diálogo contigo. Con todo, ninguna directriz de la Historia podría llegar hasta mí, estaría ya al otro lado del abismo, como abstracción y diferencia

y volvía una y otra vez sobre la figura del musulmán en los campos

sobre esa exclusión doble, la del animal y la exclusión del logos

es una mirada sin márgenes

aunque el cuerpo cede ante la muerte, resiste cuando la razón se agota

significa que el corazón debe ser equivalente en peso —o más ligero— a la pluma de Osiris

*
de noche, a causa de su blancura y relieve, la flor del trifolium repens el trébol común hace visibles los campos, es trépano para los campos.

Te contaré esta escena
en el recibidor, amplio y brillante tras las reformas, le presenté a María, Ana, Marta e Iria a Paco. Ellas avanzaban hacia nosotros desde el servicio. Por un instante fueron como la fotografía en el año 52 de mi madre y sus amigas: eran la inteligencia, la belleza y la posibilidad o imposibilidad de reproducción en la especie. Las vi, huyendo en su repetición, eternas.

— * —

el delirio es público y son tres: un fotógrafo, un pintor y un escritor mayor. descalza y con sueño pregunto que hacen allí los tres; el pintor me pasa una manta por los hombros, yo le enlazo los brazos al cuello en un gesto de sumisión infantil y me lleva de vuelta al lecho. Hacia las tres comemos; en ese intervalo el fotógrafo ha tenido tiempo de explicarle al escritor que la relación del pintor conmigo es fruto de una pasión violenta e inadmisible que tuvo como episodio cimero un intento de asesinato, con todo persistíamos en vernos, especialmente en estado de agotamiento y extenuación, amparado en una especie de demencia o retiro de la razón.

la abstracción, como usted sabe -prosiguió el fotógrafo- no admite ser representada; esto es lo que ella implica para él, un estado da inteligencia inconcebible, un estado actual del signo.